Aunque el 86% de las mujeres reconoce la importancia de la detección oportuna, solo el 31% sabe a qué edad debe realizarse su primera mastografía.
La Fundación CIMA advierte que solo una de cada tres mujeres es diagnosticada en etapas tempranas, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la prevención y el acceso a revisiones médicas.
De acuerdo con el Índice de Concientización 2026, el 86% de las mujeres consultadas considera que la detección oportuna aumenta las posibilidades de curación; sin embargo, únicamente el 31% conoce la edad recomendada para realizarse la primera mastografía cuando no presenta síntomas ni antecedentes de la enfermedad.
En México, la estrategia de detección contempla tres acciones fundamentales: a partir de los 20 años, realizar una autoexploración mamaria mensual para identificar cambios; desde los 25 años, acudir a una exploración clínica anual con personal de salud; y entre los 40 y 69 años, realizarse una mastografía de tamizaje cada dos años, en mujeres sin signos ni síntomas sospechosos.
Especialistas señalan que la autoexploración permite conocer las características habituales de las mamas e identificar posibles alteraciones, pero no sustituye una valoración médica ni confirma o descarta un diagnóstico.
Por ello, ante la presencia de un bulto, cambios en la forma o coloración de la mama, alteraciones en la piel, hundimiento del pezón u otra señal inusual, se recomienda acudir a una unidad médica para recibir una evaluación, sin importar la edad.
La información y la revisión oportuna son herramientas fundamentales para detectar posibles anomalías a tiempo. Conocer las señales de alerta y acudir al personal de salud ante cualquier cambio puede marcar una diferencia en la atención del cáncer de mama.